Normalización en la descripción formal

Muchas bibliotecas y centros de documentación se han adaptado ya o están adaptándose a los nuevos documentos digitales. La solución pasa, bien por adaptar las normas existentes, bien por crear nuevas pautas para describir los documentos y recursos electrónicos. Los manuales y guías de estilo de bibliotecas y universidades, reflejan ya las normas que han de seguirse para la descripción formal de los nuevos documentos, aunque el mayor problema para la  descripción bibliográfica radica en la falta de estructuración del contenido de dichos recursos.

Existen diversos  modelos de citación de referencias bibliográficas ya que cada trabajo exige tener en cuenta no sólo el tipo de obra y el público al que va dirigido (no es lo mismo un artículo científico que una obra de análisis crítico-literario) sino también los diferentes tipos de contextos, mensajes, canales y códigos en los que se insertan. Ante la gran diversidad de estilos a los autores les es difícil elegir el que más se ajusta a sus necesidades y, también entre los lectores, se crea cierta confusión puesto que cada vez vez los distintos elementos de una referencia bibliográfica aparecen ordenados de diferente manera y separados por puntuaciones muy distintas.

Sin embargo, la tradición bibliográfica impresa ha conseguido una cierta estandarización puesto que comúnmente se utilizan un pequeño grupo de estilos y casi todos los modelos poseen una uniformidad ya que un estilo concreto establece una serie de elementos a describir, determina la forma de esta descripción y el orden de tales elementos, aunque lo que varíe de un estilo a otro es la forma de llevar a cabo esta descripción o los elementos que son de obligatoria inclusión.

La forma de una referencia bibliográfica, la organización de los elementos descriptivos y la presentación final se han consolidado en los diferentes estilos bibliográficos a la hora de citar referencias bibliográficas sobre obras impresas en papel, sin embargo, el problema ha surgido con la representación bibliográfica de los recursos de información en  Internet ya que estos no sólo presentan nuevos elementos (por ejemplo, la dirección  URL), sino también porque estos elementos poseen unas  características específicas como son los constantes cambios de localización, las fluctuaciones de contenido, la no presentación de ciertos elementos, etc. Por ejemplo, en una página web no suele aparecer la fecha de publicación, entonces, ¿qué fecha incluimos en la referencia bibliográfica, la fecha de actualización o la fecha en la que hemos consultado dicha página?